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Haga de su vida una empresa

El encuentro de dos mundos

Haga de su vida una empresa

Es posible mejorar nuestra calidad de vida aplicación algunas técnicas organizacionales

Quizá los diez mandamientos hayan sido uno se los prime-ros códigos de desarrollo per-sonal de la historia humana. En él se definen los puntos que deberá seguir un hombre para considerarse exitoso ante los ojos de Dios y los hombres. O, por lo menos, para no meter la pata en cosas obvias como honrar al padre y la madre. Un nuevo Moisés que quisiera regalarnos un moderno decálogo que guiara al hombre, tendría que observar muchos aspectos, ya no solamente religiosos ni éticos. Debería tener en cuenta que la humanidad de los descuentos del siglo XX ya no cree que el objetivo prin-cipal de la vida sea llegar al cielo con la menor cantidad de pecados mortales posible. La humanidad occidental cree que el cielo está en la tierra y que el mayor pecado es no luchar por el éxito y sus sig-nos exteriores: dinero, afec-to, salud mental y física, ex-periencias vitales ricas y an-tecedentes policiales limpios. Un Moisés de la nueva era ya no entregará dos tablas de la ley, sino un modelo de plan estratégico.

 

Para sacarle mayor partido a la existencia (a lo que nos queda de ella), es necesario organizar nuestros actos con sentido empresarial, guiarnos con los mismos parámetros de éxito que demanda una organización en pos de la calidad. "Qué hace una empresa para tener éxito? -nos dice el psicólogo de empresas Erfurt Castillo Vera, Director de Strategy- Organiza un retiro para realizar un planeamiento estratégico. No debe sonar descabellado entonces que un individuo realice también un retiro, se tome un día de reflexión, para tener en claro qué metas quiere alcanzar al término de cierta cantidad de meses o años y qué conductas deberá asumir para conseguirlas".

Es menester hacerse las si-guientes preguntas: ¿Dónde me encuentro?, ¿A dónde quiero llegar?, ¿Puedo llegar?, ¿Qué estrategias debo tener en cuenta?

Sin un plan estratégico de vida es imposible saber a dónde estamos yendo, y sucede que las cosas urgentes terminan desplazan-do y hasta reemplazando a las cosas importantes. Defina cuáles son las cosas más importantes de su vida. Hágalo tomando todo el tiempo que sea necesario y luego ponga sobre el papel su plan, con metas por meses o por años.

Muchas veces las personas no se imponen metas ambiciosas, porque llevan un problema de autoestima. Esta deficiencia originada en la infancia es crucial si se quiere alcanzar el éxito. La falta de autoestima se identifica con la postergación de nuestros intereses personales por los de otros. Una persona sin autoestima evade muchas veces las oportunidades que su inteligencia le brinda.

Cuerpo sano en mente sana

Es necesario tener en claro que la inteligencia y otras cualida-des intelectuales no son por sí solas determinantes de éxito. Un sostén emocional sólido es mucho más importante para alcanzar metas. Una personalidad estable es capaz de persistir en hábitos constructivos y valores (honestidad, tesón, orden, lealtad, previsión, inquietud cultu-ral) con mayor voluntad que una personalidad insegura.

Por eso es importante, antes de realizar el plan estratégico, conocer cuáles son nuestras carencias emocionales. Pereza, nervio-sismo, pérdida de la memoria, ten-dencia a las enfermedades, suelen ser manifestaciones de males sicoló-gicos. En la actualidad existen mu-chos terapeutas que pueden ayudar a solucionar los conflictos emociona-les de un individuo.

"Muchas veces, una persona no puede alcanzar calidad en su existencia porque tiene un argumen-to de vida autodestructivo", señala Erfurt Castillo. Es decir, su persona-lidad ha sido programada para con-formarse con lo que José Ingenieros denominaba mediocridad. Las es-cuelas sicológicas que realizan tera-pias de ayuda son muchas, desde el psicoanálisis (quizá un tanto largo y caro, pues rebusca el origen de los problemas en la infancia), hasta el Análisis Transaccional (que prefiere trabajar en grupos, atacando los rollos argumentales autodestructi-vos).

Incluso existen ahora inte-resantes libros de autoayuda. Pero lo más conveniente es consultar con un psicólogo clínico. Un chequeo psicológico completo no debe consi-derarse menos importante que un examen médico. Una evaluación profesional de nuestra personalidad, ayudará a establecer con veracidad sus "fuerzas" y "debilidades", facto-res importantes que observa toda empresa exitosa a la hora de esta-blecer un plan estratégico.

Si las grandes corporaciones no desarrollaran este tipo de planes, se irían al cielo, región populosa-mente habitada por todas las empre-sas fenecidas que se confiaron en su buena suerte, en su poder económi-co o en su prosapia, y que ahora ya no existen más sobre la faz de la tierra.

La cultura de la pobreza

Sin embargo, es necesario tener en cuenta males que no sólo pertenecen al individuo, sino que están impregnados en la cultura de la sociedad. "La persona que quiera alcanzar el concepto de calidad, debe luchar contra la cultura de la pobreza que existen en nuestro medio", advierte Erfurt Castillo.

Es necesario identificar a la cultura de la pobreza. No tiene que ver con el pobre. Un andrajoso que recoge cartones en la calle puede tener una cultura de la riqueza y un multimillonario que prende los ciga-rros con billetes de cien dólares, puede ser un militante acérrimo de la cultura de la pobreza. Uno tiene la mentalidad del futuro, el otro no tiene futuro previsto, sino para esta noche.

Un ejemplo que ofrece nuestro psicólogo entrevistado es el de los pescadores chimbotanos de los tiempos de la abundancia. Ga-naban dinero con semejante facili-dad y alegría con la que lo despilfa-rraban. Un capitán de lancha co-braba y lo primero que hacía era entrar en una cantina y con adema-nes de marino en medio de la tem-pestad, gritaba cierren la puerta, todos beben a mi nombre y que vengan las mujeres. En casa, su mujer le gritaba que los niños tenían que comprarse cuadernos y recibía un golpe por no dejarlo dormir la resaca.

Fuerzas y debilidades

Como habíamos señalado, es necesario analizar nuestras fuer-zas y debilidades. Cada quien las conoce. Identificar aquellas que imposibiliten el desarrollo ulterior es importante. Una inteligencia pre-clara, como le llaman, hoy sirve de poco si no se tiene talento social, si la actitud hacia los demás es de inhibición. Una persona que quiera manejarse como una empresa de calidad total debe tener en cuenta algunas técnicas del marketing, siempre y cuando sean respaldadas con los hechos.

Si un local de hamburguesas no siempre tiene la limpieza y cali-dez de trato que promete, se enca-minan a la ruina. NO es tan grave en el caso de una persona, pero influye en su trabajo, en el trato social o amoroso.

Una manera efectiva de saber cuáles son los aspectos de nuestro trabajo o personalidad que necesitan mejora es mediante la retroalimentación, es decir, consul-tar sobre el concepto que los demás tienen de nosotros. Esto da una idea de cómo nos estamos desempeñando y qué defectos tenemos que atacar. Además, funciona como refuerzo de las buenas cualidades.

El paso siguiente es analizar las oportunidades y amenazas que influyen en nuestro plan estratégico. El plan estratégico para progresar en nuestra empresa de seguro cuenta con la consecución de una jefatura importante, entre otros puntos. En este ítem es menester analizar nues-tro nivel de incompetencia. Vale decir, detectar a tiempo si ese as-censo a gerente general o a jefe de sección va a beneficiarnos.

"El gran error de algunas empresas es que, cuando tienen un buen ingeniero, por ejemplo, los convierten en gerente. Lo más fre-cuente es que pierdan a un buen ingeniero y ganen a un mal geren-te", dice Erfurt Castillo. Lo impor-tante no siempre es ser jefe, sino participar en el trabajo de tal mane-ra que resulte beneficioso para no-sotros económica y espiritualmente.

A veces el cambio no debe ser hacia arriba en la organización, sino hori-zontalmente, hacia un puesto crea-tivo y enriquecedor. Dentro del plan


LA ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO

Recuerde que el tiempo está dividido en "asuntos importantes" y "asuntos no importantes". Cada uno se subdivide en "urgentes", "asuntos no importantes-no urgentes" y los dos intermedios.
Se ha comprobado que las empresas de éxito de-dican el 65 a 80 por cien-to de su tiempo a atender los "asuntos importantes-no urgentes", en activida-des como la preparación, la prevención, la clasifi-cación de valores, la pla-nificación, la creación de relaciones, la verdadera recreación de su personal y la canalización del po-der interior. Vale decir, las empresas de éxito se dedican a seguir planes, sin distraerse por lo "No importante-urgente" (inte-rrupciones, algunas llama-das telefónicas, corres-pondencia e informes, al-gunas reuniones, muchos asuntos acuciantes e inme-diatos, muchas actividades populares) y mucho menos por lo "No importante-muy urgente" (ajetreos, co-rrespondencia publicita-ria, algunas llamadas, acciones que representan pérdidas de tiempo, acti-vidades de escape).

De hecho, las gran-des empresas dedican el 20 a 25 por ciento a cuestio-nes "Importantes-urgentes" (crisis, proyectos, pro-blemas acuciantes, reunio-nes y preparaciones con fechas de vencimiento), usan el 15 por ciento a lo "No importante-urgente", y menos del 1 por ciento a lo "No importante-no ur-gente". Esta trama es aplicable a su plan estra-tégico personal.

Así como lo más importante del plan de una empresa, de su visión y misión empresarial, es lograr el cien por ciento de producción y servicio, para un individuo lo más importante de su visión y misión personal es lograr el cien por ciento de calidad de vida.

Una manera efectiva de saber cuáles son los aspectos de nues-tro trabajo o personalidad que necesitan mejora, es mediante la retroalimentación, es decir, consultar sobre el concepto que los demás tienen de nosotros.

Desarrollo de habilidades

Una vez establecidas nues-tra fuerzas y debilidades, y analiza-das las oportunidades y amenazas, se necesita establecer qué tipo de habilidades necesitamos desarrollar, qué valores debemos cultivar, qué actitudes debemos tomar ante cier-tos problemas.

"Definitivamente, cualquier proyecto humano necesita de una salud estable", dice el psicólogo Erfurt Castillo. Hacer ejercicios o practicar un deporte debe ser una de las habilidades dignas de desarro-llo. El hecho de levantarse todos los días a trotar significa cultivar hábi-tos y actitudes en beneficio de la salud. También, por supuesto, haya que considerar la capacitación, la mejor manera de lograr nuevas habi-lidades.

El principal logro que impi-de el cambio de actitudes o hábitos es la falta de voluntad, pero es fácil encontrar refuerzos para los buenos hábitos (el apoyo grupal, por ejem-plo). En este punto también es muy útil la ayuda de un terapeuta. "Hay personas que entre sus debilidades figura no poder decir 'no'", señala Castillo. Con cierta terapia es posi-ble hacer tomar actitudes asertivas a unas personas. Hacerla pensar de acuerdo a sus conveniencias.

Recuerde que ejecutar el plan estratégico implica trabajar en nuestras debilidades, desarrollar nuestras nuevas habilidades, mante-ner la vista en las metas a largo plazo, que nos hemos propuesto alcanzar. Todo lo que existe, existe antes en la mente.