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Para sacarle mayor partido a la existencia (a lo que nos queda
de ella), es necesario organizar nuestros actos con sentido empresarial,
guiarnos con los mismos parámetros de éxito que demanda
una organización en pos de la calidad. "Qué hace
una empresa para tener éxito? -nos dice el psicólogo
de empresas Erfurt Castillo Vera, Director de Strategy- Organiza
un retiro para realizar un planeamiento estratégico. No debe
sonar descabellado entonces que un individuo realice también
un retiro, se tome un día de reflexión, para tener
en claro qué metas quiere alcanzar al término de cierta
cantidad de meses o años y qué conductas deberá
asumir para conseguirlas".
Es menester hacerse las si-guientes preguntas: ¿Dónde
me encuentro?, ¿A dónde quiero llegar?, ¿Puedo
llegar?, ¿Qué estrategias debo tener en cuenta?
Sin un plan estratégico de vida es imposible saber a dónde
estamos yendo, y sucede que las cosas urgentes terminan desplazan-do
y hasta reemplazando a las cosas importantes. Defina cuáles
son las cosas más importantes de su vida. Hágalo tomando
todo el tiempo que sea necesario y luego ponga sobre el papel su
plan, con metas por meses o por años.
Muchas veces las personas no se imponen metas ambiciosas, porque
llevan un problema de autoestima. Esta deficiencia originada en
la infancia es crucial si se quiere alcanzar el éxito. La
falta de autoestima se identifica con la postergación de
nuestros intereses personales por los de otros. Una persona sin
autoestima evade muchas veces las oportunidades que su inteligencia
le brinda.
Cuerpo sano en mente sana
Es necesario tener en claro que la inteligencia y otras cualida-des
intelectuales no son por sí solas determinantes de éxito.
Un sostén emocional sólido es mucho más importante
para alcanzar metas. Una personalidad estable es capaz de persistir
en hábitos constructivos y valores (honestidad, tesón,
orden, lealtad, previsión, inquietud cultu-ral) con mayor
voluntad que una personalidad insegura.
Por eso es importante, antes de realizar el plan estratégico,
conocer cuáles son nuestras carencias emocionales. Pereza,
nervio-sismo, pérdida de la memoria, ten-dencia a las enfermedades,
suelen ser manifestaciones de males sicoló-gicos. En la actualidad
existen mu-chos terapeutas que pueden ayudar a solucionar los conflictos
emociona-les de un individuo.
"Muchas veces, una persona no puede alcanzar calidad en su
existencia porque tiene un argumen-to de vida autodestructivo",
señala Erfurt Castillo. Es decir, su persona-lidad ha sido
programada para con-formarse con lo que José Ingenieros denominaba
mediocridad. Las es-cuelas sicológicas que realizan tera-pias
de ayuda son muchas, desde el psicoanálisis (quizá
un tanto largo y caro, pues rebusca el origen de los problemas en
la infancia), hasta el Análisis Transaccional (que prefiere
trabajar en grupos, atacando los rollos argumentales autodestructi-vos).
Incluso existen ahora inte-resantes libros de autoayuda. Pero
lo más conveniente es consultar con un psicólogo clínico.
Un chequeo psicológico completo no debe consi-derarse menos
importante que un examen médico. Una evaluación profesional
de nuestra personalidad, ayudará a establecer con veracidad
sus "fuerzas" y "debilidades", facto-res importantes
que observa toda empresa exitosa a la hora de esta-blecer un plan
estratégico.
Si las grandes corporaciones no desarrollaran este tipo de planes,
se irían al cielo, región populosa-mente habitada
por todas las empre-sas fenecidas que se confiaron en su buena suerte,
en su poder económi-co o en su prosapia, y que ahora ya no
existen más sobre la faz de la tierra.
La cultura de la pobreza
Sin embargo, es necesario tener en cuenta males que no sólo
pertenecen al individuo, sino que están impregnados en la
cultura de la sociedad. "La persona que quiera alcanzar el
concepto de calidad, debe luchar contra la cultura de la pobreza
que existen en nuestro medio", advierte Erfurt Castillo.
Es necesario identificar a la cultura de la pobreza. No tiene
que ver con el pobre. Un andrajoso que recoge cartones en la calle
puede tener una cultura de la riqueza y un multimillonario que prende
los ciga-rros con billetes de cien dólares, puede ser un
militante acérrimo de la cultura de la pobreza. Uno tiene
la mentalidad del futuro, el otro no tiene futuro previsto, sino
para esta noche.
Un ejemplo que ofrece nuestro psicólogo entrevistado es
el de los pescadores chimbotanos de los tiempos de la abundancia.
Ga-naban dinero con semejante facili-dad y alegría con la
que lo despilfa-rraban. Un capitán de lancha co-braba y lo
primero que hacía era entrar en una cantina y con adema-nes
de marino en medio de la tem-pestad, gritaba cierren la puerta,
todos beben a mi nombre y que vengan las mujeres. En casa, su mujer
le gritaba que los niños tenían que comprarse cuadernos
y recibía un golpe por no dejarlo dormir la resaca.
Fuerzas y debilidades
Como habíamos señalado, es necesario analizar nuestras
fuer-zas y debilidades. Cada quien las conoce. Identificar aquellas
que imposibiliten el desarrollo ulterior es importante. Una inteligencia
pre-clara, como le llaman, hoy sirve de poco si no se tiene talento
social, si la actitud hacia los demás es de inhibición.
Una persona que quiera manejarse como una empresa de calidad total
debe tener en cuenta algunas técnicas del marketing, siempre
y cuando sean respaldadas con los hechos.
Si un local de hamburguesas no siempre tiene la limpieza y cali-dez
de trato que promete, se enca-minan a la ruina. NO es tan grave
en el caso de una persona, pero influye en su trabajo, en el trato
social o amoroso.
Una manera efectiva de saber cuáles son los aspectos de
nuestro trabajo o personalidad que necesitan mejora es mediante
la retroalimentación, es decir, consul-tar sobre el concepto
que los demás tienen de nosotros. Esto da una idea de cómo
nos estamos desempeñando y qué defectos tenemos que
atacar. Además, funciona como refuerzo de las buenas cualidades.
El paso siguiente es analizar las oportunidades y amenazas que
influyen en nuestro plan estratégico. El plan estratégico
para progresar en nuestra empresa de seguro cuenta con la consecución
de una jefatura importante, entre otros puntos. En este ítem
es menester analizar nues-tro nivel de incompetencia. Vale decir,
detectar a tiempo si ese as-censo a gerente general o a jefe de
sección va a beneficiarnos.
"El gran error de algunas empresas es que, cuando tienen
un buen ingeniero, por ejemplo, los convierten en gerente. Lo más
fre-cuente es que pierdan a un buen ingeniero y ganen a un mal geren-te",
dice Erfurt Castillo. Lo impor-tante no siempre es ser jefe, sino
participar en el trabajo de tal mane-ra que resulte beneficioso
para no-sotros económica y espiritualmente.
A veces el cambio no debe ser hacia arriba en la organización,
sino hori-zontalmente, hacia un puesto crea-tivo y enriquecedor.
Dentro del plan
LA ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO
Recuerde que el tiempo está dividido en "asuntos importantes"
y "asuntos no importantes". Cada uno se subdivide en "urgentes",
"asuntos no importantes-no urgentes" y los dos intermedios.
Se ha comprobado que las empresas de éxito de-dican el 65
a 80 por cien-to de su tiempo a atender los "asuntos importantes-no
urgentes", en activida-des como la preparación, la prevención,
la clasifi-cación de valores, la pla-nificación, la
creación de relaciones, la verdadera recreación de
su personal y la canalización del po-der interior. Vale decir,
las empresas de éxito se dedican a seguir planes, sin distraerse
por lo "No importante-urgente" (inte-rrupciones, algunas
llama-das telefónicas, corres-pondencia e informes, al-gunas
reuniones, muchos asuntos acuciantes e inme-diatos, muchas actividades
populares) y mucho menos por lo "No importante-muy urgente"
(ajetreos, co-rrespondencia publicita-ria, algunas llamadas, acciones
que representan pérdidas de tiempo, acti-vidades de escape).
De hecho, las gran-des empresas dedican el 20 a 25 por ciento a
cuestio-nes "Importantes-urgentes" (crisis, proyectos,
pro-blemas acuciantes, reunio-nes y preparaciones con fechas de
vencimiento), usan el 15 por ciento a lo "No importante-urgente",
y menos del 1 por ciento a lo "No importante-no ur-gente".
Esta trama es aplicable a su plan estra-tégico personal.
Así como lo más importante del plan de una empresa,
de su visión y misión empresarial, es lograr el cien
por ciento de producción y servicio, para un individuo lo
más importante de su visión y misión personal
es lograr el cien por ciento de calidad de vida.
Una manera efectiva de saber cuáles son los aspectos de
nues-tro trabajo o personalidad que necesitan mejora, es mediante
la retroalimentación, es decir, consultar sobre el concepto
que los demás tienen de nosotros.
Desarrollo de habilidades
Una vez establecidas nues-tra fuerzas y debilidades, y analiza-das
las oportunidades y amenazas, se necesita establecer qué
tipo de habilidades necesitamos desarrollar, qué valores
debemos cultivar, qué actitudes debemos tomar ante cier-tos
problemas.
"Definitivamente, cualquier proyecto humano necesita de una
salud estable", dice el psicólogo Erfurt Castillo. Hacer
ejercicios o practicar un deporte debe ser una de las habilidades
dignas de desarro-llo. El hecho de levantarse todos los días
a trotar significa cultivar hábi-tos y actitudes en beneficio
de la salud. También, por supuesto, haya que considerar la
capacitación, la mejor manera de lograr nuevas habi-lidades.
El principal logro que impi-de el cambio de actitudes o hábitos
es la falta de voluntad, pero es fácil encontrar refuerzos
para los buenos hábitos (el apoyo grupal, por ejem-plo).
En este punto también es muy útil la ayuda de un terapeuta.
"Hay personas que entre sus debilidades figura no poder decir
'no'", señala Castillo. Con cierta terapia es posi-ble
hacer tomar actitudes asertivas a unas personas. Hacerla pensar
de acuerdo a sus conveniencias.
Recuerde que ejecutar el plan estratégico implica trabajar
en nuestras debilidades, desarrollar nuestras nuevas habilidades,
mante-ner la vista en las metas a largo plazo, que nos hemos propuesto
alcanzar. Todo lo que existe, existe antes en la mente.
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